Píldoras de sabiduría (I)

La realidad no puede ser mirada, sino desde el punto de vista que cada cual ocupa, fatalmente, en el universo. – José Ortega y Gasset

Hoy escribo estas «píldoras de sabiduría» que he descubierto a lo largo de los años, que aplico en mi vida y que suelo compartir con aquellos a quienes creo que les puede ayudar a ver las cosas desde otro punto de vista. Un punto de vista más humano, sencillo y más agradable de vivir.

Aunque no son conceptos fáciles de explicar, escribo teniendo en mente la sencillez del texto y la asequibilidad del mismo; porque de todos son los conocimientos que estas díadas guardan.

El texto está organizado en 5 párrafos y cada uno de ellos trata sobre una díada, -una pareja de principios estrechamente vinculados entre si-, a saber:

1.- Víctima – Protagonista
2.- Depende de mí – No depende de mí
3.- Sufrimiento – Dolor
4.- Soñador – Testigo
5.- Representación – Realidad

Sin más dilación, empezamos:

Víctima – Protagonista


¿Siento que no tengo influencia sobre lo que ocurre en mi vida?, ¿qué los eventos me ocurren como consecuencia del azar, destino o por decisiones de otros? ¿O por el contrario siento que mis propias acciones tienen un papel significativo en el desarrollo de los acontecimientos?

Esta díada hace referencia al concepto psicológico «Locus de Control», un rasgo de la personalidad propuesto en la «Teoría del Aprendizaje Social», que habla sobre como perciben las personas sus posibilidades para influir en el curso de los acontecimientos, distinguiendo entre «LC Interno», si la persona se siente protagonista de su vida o de «LC Externo», si se siente víctima.

Es importante, ya que si una persona piensa que no hay nada que esté en sus manos hacer para afectar a lo que ocurre a su alrededor (víctima), es posible que no actúe para cambiarlo, sumiéndola un estado de paralización que la inhabilita para alcanzar sus metas.

Por otra parte, una persona que cree en sus posibilidades frente a lo que ocurre externamente (protagonista), piensa que, aunque no serán determinantes, sus acciones influirán en los resultados, lo que la motiva a esforzarse en la consecución de sus metas.

«Nos detiene nuestra incapacidad para concebir las cosas».

Dr. Hunter (Hap) – OA

No depende de mí – Depende de mí


¿De qué cosas soy responsable y de cuáles no?
¿Sobre cuales puedo influir?, es decir, ¿donde pongo mi foco?

Allá por el siglo III a.C. un grupo de filósofos apodados «estoicos» dedicaron sus vidas a concebir una filosofía práctica, que cualquier griego pudiese entender y aplicar a su vida, destinada a mejorar nuestro paso por la tierra.
Uno de ellos, Epicteto, recitaba a sus alumnos las siguientes palabras:

Entre todas las cosas que existen, hay algunas que dependen de nosotros y otras que no dependen de nosotros. Así, dependen de nosotros el juicio de valor, el impulso a la acción, el deseo, la aversión, en una palabra, todo lo que constituye nuestros asuntos. Pero no dependen de nosotros el cuerpo, nuestras posesiones, los cargos, en una palabra, todo lo que no son nuestros asuntos.

[…] Recuerda, por tanto, que si consideras libres las cosas que por naturaleza se encuentran en un estado de sometimiento y crees que te pertenece lo que te es ajeno, tropezarás con innumerables obstáculos, caerás en la tristeza, en la inquietud, harás reproches tanto a los dioses como a los hombres. Sin embargo, si piensas que sólo lo que te pertenece es tuyo y que aquello que es ajeno te es de verdad ajeno, entonces nadie podrá coaccionarte, nadie podrá obligarte a hacer nada, no harás más reproches, no formularás más acusaciones, no volverás a hacer nada contra tu voluntad, no tendrás más enemigos, nadie podrá perjudicarte y no sufrirás más perjuicios.

Epicteto – Enchiridion (1)

Muchas de las situaciones que vivimos no dependen de nosotros y si no somos capaces de discernirlas, acabaremos luchamos absurdamente contra ellas, agotándonos, sumiéndonos en la queja y sintiéndonos desdichados sin lograr nada excepto nuestro malestar. Sería como darnos de cabezazos contra un muro de hormigón. Por más que lo intentemos el muro no va a sucumbir y lo más probable es que nuestra cabeza acabe malherida.

Huevo de la responsabilidad
Israel López
Huevo de la responsabilidad

Para centrar nuestro foco en aquellas cosas de las que somos responsables y no en otras de las que no lo somos, podemos ayudarnos del «huevo de la responsabilidad».

Sufrimiento – Dolor


La vida es ruda y dolorosa, ¿podré algún día dejar de sufrir?
¿Por qué sufrimos?, ¿cuál es la causa del sufrimiento?

«El dolor es inevitable. El sufrimiento, sin embargo, es opcional».

Buddha Gautama (Siddhartha)

El budismo ha diferenciado desde sus albores el dolor del sufrimiento. Los budistas entienden que el dolor es siempre una experiencia inevitable que sucede en el presente y que tiene un principio y un final. El sufrimiento, por su parte, es una rumiación mental de un dolor presente o ya pasado y por tanto evitable. Esta díada, sufrimiento / dolor, forma parte de pilar fundamental de toda su filosofía.

Nos dice el budismo que la ignorancia es la causa básica del dolor.
Es la causa del dolor evitable porque debido a ella no lo evitamos. Es la causa del dolor inevitable porque debido a ella no aceptamos que el dolor inevitable es inevitable y lo convertimos en sufrimiento. Esta ignorancia está causada por una mente poco clara, una mente limitada por una percepción errónea de la realidad.

Para deshacernos de este velo de ignorancia, Buda compartió con sus discípulos las «4 Nobles Verdades»:

  1. El sufrimiento (dukkha29Dukkha es un término amplio que se refiere a «la carga o peso existencial inherente a la condición humana». Incluye: descontento, desilusión, insatisfacción, sufrimiento, incomodidad, deseo, dolor, intranquilidad, imperfección, malestar, fricción, pesar, frustración, irritación, presión, ir contra corriente, agonía, vacío, tensión, angustia existencial,…) es inherente a la existencia.
  2. El origen del sufrimiento es la ignorancia, el anhelo (tanhā30Tanhā se refiere al deseo, la avidez, la sed de que las cosas ocurran como a nosotros nos gustaría.) y las 5 aflicciones (klesas31A saber: Ignorancia espiritual, ego, apego al placer, aversión al dolor y miedo a la muerte.).
  3. El sufrimiento puede extinguirse, extinguiendo sus causas.
  4. Para extinguir las causas del sufrimiento, debemos seguir el «Noble Óctuple Camino»321.Comprensión correcta. 2.Pensamiento correcto. 3.Palabra correcta. 4.Acción correcta. 5.Ocupación correcta. 6.Esfuerzo correcto. 7.Atención correcta. 8.Concentración correcta..

Entiendo pero suena muy espiritual, ¿puedo hacer algo más pragmático para evitar que los pensamientos sobre situaciones desagradables me arrastren y conseguir dejarlos a un lado a voluntad?

La filosofía estoica también indagó sobre la raíz del sufrimiento concluyendo que no son las circunstancias las que nos afligen, puesto que dos personas pueden reaccionar de forma opuesta, una permaneciendo inalterada y la otra sumida en la desesperación, ante la misma situación, sino como las interpretamos.

Lo que perturba a los hombres no son las cosas, sino los juicios que hacen sobre las cosas. […] Así, cuando nos enfrentamos a alguna dificultad, o nos sentimos inquietos o tristes, no debiéramos hacer responsable a otro, sino a nosotros mismos, es decir, a nuestros juicios.

Epicteto – Enchiridion (5)

Siendo responsables de nuestro sufrimiento, los estoicos nos dan dos recetas: la primera, educarnos para gobernar nuestros pensamientos con el fin de evitar que se conviertan en un torbellino, donde un pensamiento negativo, se enlaza con el siguiente y con el siguiente y así sucesivamente en una espiral sin sentido; la segunda, ver siempre el lado soportable del asunto.

Todos los asuntos tienen dos caras: una que nos los hace soportables, otra que los convierte en insoportables. Si tu hermano comete una injusticia contra ti, no lo veas por la cara que dice: «Me ha injuriado» (pues esta cara es la que convierte en insoportable el asunto), sino por la que dice: «Es mi hermano, nos criamos juntos en el mismo seno», pues esta es la cara que lo hace soportable.

Epicteto – Enchiridion (43)

Para ello te propongo, querido lector/a, los siguientes pasos:

  1. Date cuenta de que estas rumiando un pensamiento negativo.
  2. Toma distancia de él diciéndote: «Este no soy yo, solo es un pensamiento, un estado de ánimo pasajero».
  3. Pon las cosas en perspectiva. Sal de los árboles.
  4. Busca el lado soportable del asunto.
  5. Míralo como si le estuviese pasando a otra persona en vez de a ti.
  6. Déjalo marchar y piensa en algo más interesante. Ocupándote en algo (haz la colada, haz ejercicio o sal con los amigos,…)
  7. Practica la relajación. Céntrate en tu respiración o imagínate en un lugar apacible, disfrutando del momento.

Soñador – Testigo


¿A veces siento que no controlo mi carácter?, ¿suelo decir o hacer cosas que al rato me hacen sentir mal y acabo preguntándome por qué habré actuado de tal forma?

La tradición Vedanta33Escuela filosófica no-dualista dentro del hinduismo. Sus enseñanzas fueron recogidas en papel por primera en el Vedanta-Sutra allá por el 200 a.C. indagó sobre el por qué a veces las personas son incapaces de actuar acorde a su verdadera forma de ser, por qué verbalmente defienden unas ideas que no concuerdan posteriormente con sus actos y de los que después se arrepienten.

Esta filosofía concluye que la razón de actuar de forma impulsiva es un ego incontrolado y que para evitar que esto suceda, es necesario conocerse a uno mismo. Actuar impulsado por la mano del ego, nos convierte en títeres, pues carecemos de todo control sobre nosotros mismos; como en un sueño en el que nos dejamos llevar por la ilusión. Por eso, a aquellos quienes no son capaces de controlar su ego se les llama «soñadores».

«La acción nunca puede ser superior al que actúa».

David Criado

Pero el ego propio es astuto y sibilino y no se deja poner bajo tratamiento directo. Cualquier intento será en vano, pues el ego se defenderá ferozmente utilizando un arsenal de falacias, justificaciones y excusas para afianzar su «sueño», para acabar huyendo inalterado sin haber respondido de sus actos.

¿Cuántos de nosotros tenemos la suficiente entereza para acallar nuestras opiniones, la suficiente capacidad de escucha y humildad para aceptar que lo que pensamos y hacemos es corregible?

Conocedora de esta situación, la tradición védica nos propone utilizar un truco para engañar al ego, permitiendo su cura: tomar distancia de uno mismo mediante la «observación» de nuestros sentimientos, pensamientos y acciones como si de una persona ajena se tratara, convirtiéndonos en «Testigos» de nosotros mismos.

De esta forma haremos el papel de un amigo intimo o consejero, una suerte de «Pepito Grillo» para con nosotros mismos, con el beneficio de que los comentarios que nos hagamos no nos sentarán mal, no nos herirán y nuestro ego no saldrá en defensa de nuestro orgullo, manteniéndonos receptivos y con una mentalidad abierta al cambio.

El reto que te propongo para esta díada es preguntarte cuando afrontes cualquier situación, ya sea angustiosa o plácida:

  1. ¿Qué está sintiendo este cuerpo?
  2. ¿Qué piensa esta mente?
  3. ¿Cómo se está comportando esta persona?
  4. ¿Que le está afectando?
  5. ¿Como podría salir de ese estado?
  6. ¿Qué consejo le daría a esa persona?

Estas y otras preguntas en tercera persona te ayudarán a conocerte, a tomar distancia de ti mismo, a arrebatar el control a tu ego y a «ser» conforme a tus valores.

Representación – Realidad


¿Todos percibimos y sentimos lo mismo ante una misma situación?, es decir, ¿la realidad se presenta de la misma forma para todos o cada uno la experimenta de distinta manera?

Hay una visión del mundo por cada ser humano que hay en la Tierra. Cada uno de nosotros siente, percibe y se emociona de forma única. Por eso cada persona es única y su valor, incalculable.

A un indio y a un estadounidense les diagnostican la misma enfermedad. A los dos les dicen que les quedan 6 meses de vida. Mientras que el primero de ellos agradece tener 6 meses más de vida y se siente afortunado cada vez que ve a sus hijos y seres queridos, el segundo maldice su mala suerte, se sume en la depresión y pide que no vayan a visitarlo. Y así, a su manera, cada uno de ellos llega al final de sus días.

¿Por qué, ante una misma situación, unas personas se derrumban en un abismo de dolor y otras sin embargo permanecen en una actitud de calma y sobriedad?

El hombre nunca percibe realidad en su completud, tan solo alcanza a experimentar una porción de ella y con esa porción, se desenvuelve en el mundo.

La diferencia entre el modo de sentir, pensar y actuar del indio y del estadounidense no está en la situación, pues ambos tienen la misma enfermedad, con los mismos síntomas y la misma esperanza de vida, sino en como la interpretan y en la valoración que hacen de ella. Mientras que el estadounidense se siente desgraciado, se ofusca pensando que los seis meses venideros serán algo terrible y se obsesiona con todo lo que la muerte le «robará», dejándose invadir por la ansiedad y la depresión; el indio se siente agraciado por poder disfrutar durante seis meses más de la vida y lo ve como un regalo, haciendo todo lo posible por aprovecharla.

La moraleja de esta historia es que gran parte de las aflicciones que padecemos son generadas por como interpretamos los hechos y, por tanto, es elección nuestra decantar la balanza hacia la amargura o hacia la dicha, por muy duros que sean los acontecimientos que vivamos.


¿Cómo discernir entonces entre lo real y lo imaginario?, es decir, si cada uno experimenta de distinta manera, ¿como sé si lo que percibo (representación) es lo que realmente está pasando (realidad)?

La psicología cognitiva nos dice que no podemos saberlo, que nuestro cerebro no está capacitado para ver la realidad tal y como es. Por lo tanto solo nos quedan las interpretaciones34Concebir, ordenar o expresar de un modo personal la realidad. Fuente RAE. y los juicios35Facultad por la que el ser humano puede distinguir el bien del mal y lo verdadero de lo falso. Fuente RAE. que hagamos sobre ellas para desenvolvernos en la vida. Es decir,

Vivimos en un mundo de representaciones.

Las interpretaciones y los juicios se producen cuando, a partir de los fragmentos de realidad percibidos a través a los sentidos, el cerebro unifica y hace coherente la información recopilada, reconstruyendo la escena y otorgándole un significado para posteriormente desencadenar una reacción.

Proceso cognitivo
Autor: Israel Lopez
Infinito del entendimiento – Israel López

Con el fin de garantizar la supervivencia en un antiguo entorno hostil, el cerebro evolucionó para utilizar heurísticos, es decir, atajos mentales inconscientes que sirviéndose de emociones y de la intuición son capaces de generar respuestas rápidas (como podéis imaginar, por aquel entonces no había tiempo para realizar mapas mentales sobre si huir o no de un dientes de sable). Este tipo de pensamiento inconsciente, denominado de «tipo 1 o rápido»36El Sistema 1 es un esclavo de las emociones y actúa  “rápida y automáticamente, con pequeño o ningún esfuerzo y sin el sentimiento de un control voluntario.» Fuente: Pensar rápido, pensar despacio – D. Kahneman por el psicólogo Daniel Kahneman, es el que utilizamos para resolver problemas cotidianos y tomar decisiones del día a día. La cuestión está en que este proceso lejos de ser infalible en el mundo moderno, nos induce a una gran cantidad de errores de juicio conocidos como «sesgos cognitivos» que generan todo tipo de interpretaciones erróneas con consecuencias triviales o catastróficas. (Aquí el listado completo y gráfico). Por suerte, nuestro cerebro racional, es capaz de escapar a estas falacias mediante la reflexión, en un proceso consciente denominado «pensamiento de tipo 2 o lento»37El Sistema 2, por contra, funciona como un agente racional que “concentra con esfuerzo la atención hacia las actividades mentales que así lo demandan, incluyendo las computaciones complejas. Las operaciones del Sistema 2 están asociadas a menudo con la experiencia subjetiva de la agencia, la elección y la concentracion.” Fuente: Pensar rápido, pensar despacio – D. Kahneman (más información sobre pensamiento rápido y lento, aquí). Si bien, cabe decir que su utilización no garantiza que no erremos en las predicciones que hagamos; bien porque no dispongamos de toda la información, bien porque erremos en la deducción, etc.

En resumen, vivimos en un mundo de representaciones y, a pesar de la buena intención que tengamos, la mayoría de las veces erramos al pronosticar sobre el por qué de las cosas. Erramos con nuestras primeras impresiones38Error de estereotipo, al intuir los motivos por los que los demás se comportan como lo hacen39Error de proyección. Recuerda: pensar que los demás perciben, sienten o saben lo mismo que nosotros es un sesgo cognitivo. (ver Ley del espejo), a la hora de dar o restar importancia a las cosas40Efecto Halo., cuando comparamos objetos o personas entre si 41Error de contraste.o cada vez que juzgamos en base a nuestro estado de ánimo, intereses, experiencias previas,…42Error de percepción selectiva.

«Mis fracasos han sido errores de juicio. No de intención».

Ulysses S. Grant

Por ello te propongo lo que para mí es más humano, que no es más que escoger, de entre todas tus representaciones, siempre aquella que más útil te sea para sobrellevar esa situación; que adoptes la postura que menos te dañe y menos te confronte con los demás; aquella que más te ayude a crecer y a ser mejor persona; y la que te sitúe en un plano moral y de valores superior.

Encomendemos a las virtudes lo que no alcanzamos a hacer con el discernimiento.

Espero que estas «píldoras de sabiduría» te hayan hecho reflexionar, descubierto nuevas formas de entender la realidad y que tu forma de observar el mundo se haya alzado un poco más; para que logres, como escribió Eliot, «volver al lugar donde empezaste y descubrirlo por primera vez».

«No cesaremos de explorar, y el final de nuestra exploración será llegar donde empezamos y conocer el lugar por primera vez»

T.S. Eliot – Little Gidding

Nota: Las citas sin referencia han sido creadas durante la redacción de este texto y no han sido copiadas ni plagiadas de ningún otro medio.

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